¿Cómo están?
Let's go.
Brandon Sanderson
Nova (Ediciones B/ PRH)
794 páginas
Autoconclusivo
Sin spoilers, mi opinión
Después de año y medio de espera, con todas las ansias del mundo, terminé Elantris. La emoción que tenÃa era comparable con muy pocas lecturas que tuve, quizás no tanto por el contenido (que sÃ) pero más por el hecho de que hacÃa bastante no conseguÃa la determinación para leer un libro que supere las 500pags.
¿Qué puedo decir de Elantris sin que el fangrileo desborde y esta reseña no se comprenda en absoluto? Bien... antes que nada considero VITAL que NO lean la sinopsis del libro. Esta es una costumbre que cada vez tengo más y últimamente tengo buenos resultados pero, además, con un libro como Elantris que tiene tantas páginas es claro que la sinopsis te va a remitir a los primeros capÃtulos.
Que desde el minuto 0 son increÃbles y te dejan fuera de tu zona de confort, asà que... si todavÃa no la leÃste, no lo hagas.
Raoden es el prÃncipe de la ciudad más cercana a Elantris, cada vez que levanta la vista ve las altÃsimas murallas de una ciudad de Dioses que antaño brillaba sin cesar y deslumbraba... Elantris todavÃa deslumbra, pero no por su luminosidad innata sino por la Shaod. La enfermedad que azotó a su paÃs hace diez años y la cual parece Ãntimamente ligada a Elantris.
Quiero decirles que libros como estos sacan una parte de mà que es sumamente ñoña, como estudiante de ciencias sociales y humanidades, cualquier construcción del mundo que involucre contexto sociohistórico, cultural, polÃtico y religioso es preciosamente desmenuzado por mi cerebro.
Todo lo que hace Sanderson para armar un mundo que se centrará, mayormente, en dos ciudades es hermoso. No importa si jamás va a ciertos paÃses o habla ciertas lenguas, el impacto social que tuvo la caÃda de Elantris afectó al mundo entero y dejó a Kae a la deriva, una ciudad feudalista al borde del precipicio, siendo constantemente empujada por el imperio de Fjorden.
Asà que es importante remarcar esto mismo, cada personaje está atravesado por los efectos históricos ocurridos diez años atrás con la aparición de la Shaod, la Transformación, esta enfermedad elantrina que derrumbó a los más altos dioses terrenales del mundo.
Su caÃda no solo afectó polÃticamente a la nación, llevándolos a adoptar el sistema feudalista, en donde un rey se impuso sobre los demás y repartió titulos nobiliarios entre quienes tuvieran más riquezas. Sino que también los afectó teológicamente.
El Shu-Dereth, la religión del imperio Fjorden, aprovechó la caÃda de Elantris e hizo su movimiento. Continuó conquistando los paÃses del este al punto de que ahora Arelon, el paÃs donde está la ciudad de Kae, es el único del continente perteneciente al Shu-Korath.
Asà que la polÃtica y la religión se enriedan constantemente en Elantris, pero eso no dificulta en absoluto su lectura. A través de personajes astutos, inteligentes y determinados, Sanderson explica punto por punto todo lo que es necesario y, sin juzgar la inteligencia al lector en absoluto, lo deja percibir los detalles que no requieren explicación.
Por eso mismo tenemos a Raoden, nuestro prÃncipe heredero que debe internarse en Elantris para poder determinar la causa de la caÃda de la ciudad. Aunque Elantris no es una ciudad abandonada y sus habitantes son hostiles, peligrosos y están gravemente enfermos a causa de la Shaod. Raoden aprendenderá a convivir entre ellos y a ganarse su confianza, aunque eso tenga un precio.
Un personaje que está junto a él es Galladon quien adoré desde el primer momento y era por quien más temà cuando se acercaba el final del libro, es uno de esos presonajes silenciosos que se van llevando tu atención poco a poco.
También está Salene, la princesa prometida a Raoden que llega a Kae a través del mar, desde Teod, para enterarse que Raoden no contraerá matrimonio con ella. Pero eso no la priva de inmiscuirse en la inminente caÃda polÃtica del rey, el padre de Raoden, y ayudar a la aristocracia a dejar atrás un sistema arcaico. Claramente, Salene no se esperaba que en Kae las mujeres debieran acostumbrarse a guardarse su opinión y coser mientras que en Teod, ella era emisaria polÃtica. El choque cultural es fuertÃsimo y pese a que tengo ciertos problemas con el desarrollo final de Salene, creo que es un personaje femenino bien llevado adelante que no cae en ningún estereotipo forzoso que la haga parecer algo que no es.
Y por último está Hrathen, un gyorn (de los más altos sacerdotes derethi del Shu-Dereth) que llega a Kae con una misión muy particular.
Realmente no quiero decir mucho de Hrathen porque lo amé mucho. Este personaje en particular representa todo lo que el poder teológico puede lograr al influir en la polÃtica, cómo las personas cambian de creencias en base al dinero y no a sus propias determinaciones y, además, es capaz de ver a través de las facetas de Salene asà como de ser un iluso en ciertos aspectos.
De los tres protagonistas, Hrathen fue el que tuvo un desarrollo más profundo a un nivel instrospectivo, siempre con un dilema interno en favor de servir a su dios, de llevar sus creencias a Kae y lograr la liberación de aquellos que creen en el Shu-Korath u otras derivaciones que considera paganas.
En fin: Elantris es un libro que se presta a mucho análisis pero que al mismo tiempo es sumamente fácil de leer, su extención realmente no se nota en absoluto y las páginas pasan con mucha facilidad. Pese a esto, su facilidad no tiene que ser tomada a la ligera, es claro que espera un nivel en el lector, una clase de entrenamiento previo. Sin dudas no recomendarÃa este libro para iniciar con el género a menos que antes se hubiesen leÃdo libros menos extensos. Sobre todo por la cantidad de tópicos sociales que toca y cómo se entrelaza la sociedad alrededor de Elantris y el mundo.
Pero al mismo tiempo, te tienen que gustar este tipo de historias. Con grandes desarrollos, mini-arcos argumentales y un fuerte peso del contexto en el accionar de los personajes principales y secundarios.
Sin dudas la clasificación es 4.5/5, podrÃa ser un 5* ccompleto pero tengo ciertos problemas con la finalización de las historias de Raoden y Salene que, aunque son todo lo que amé y querÃa, me causaron un conflicto estructural interno.